En la película “The Green Mile”, un hombre es acusado injustamente de haber producido la muerte de dos niñas, de 8 y 11 años de edad. Por ese delito fue condenado a muerte. Se basa en una historia real, en la cual George Stinney, un niño de 14 años, fue sentenciado en 1944.George fue el último, junto a su hermana, en ver a las niñas antes de que sus cuerpos fueran encontrados en una zanja con señales de haber sido brutalmente asesinadas. Mientras se buscaban las niñas George colaboró en la búsqueda, hasta que un vecino declaró haberlo visto con las víctimas. Esto bastó para que fuera el principal sospechoso. George era de raza negra. Fue detenido e interrogado, sin dar aviso a sus padres, y sin un abogado. El pequeño aceptó su culpabilidad y fue encerrado a esperar su juicio. El Jurado fue conformado por diez hombres blancos, elegidos el mismo día del juicio, el que duró solo tres horas. No se presentó ninguna evidencia exculpatoria, tampoco para desacreditar su participación. La deliberación duró diez minutos. Fue declarado culpable y condenado a morir en la silla eléctrica. Por último, durante el tiempo transcurrido entre su privación de libertad y la ejecución de la pena, nunca se permitió la visita de sus padres. Setenta años después, el abogado Steve Mackenzie solicitó reabrir su caso. Logró que una Juez de Carolina del Sur dictaminara que el joven no debería haber sido condenado, pues los elementos de prueba dirigidos en su contra no eran suficientes para una sentencia condenatoria. Habría bastado que un abogado hubiese acreditado que el niño estaba imposibilitado físicamente para manipular el arma homicida: una viga de veinte kilos de peso.