Lo justo es “justo”. En más de alguna oportunidad he criticado al Ministerio Público. Ahora quisiera plantear alguna reflexión sobre un titular de la prensa que dice así: “Los fiscales que lideran el ranking de condenas y de casos cerrados sin responsables”. El titular es tendencioso, irresponsable y desinformado. Voy a explicar el por qué.

En primer lugar, no todas las causas tienen que llegar a un juicio oral (ya sea en procedimiento ordinario o especial). Si esto sucediera, el sistema colapsaría. Pongo de ejemplo la realidad colombiana: Allí, casi todo se va a juicio y el sistema -perdonando la expresión- está “reventado” y, por ende, es un fracaso.  Lo ideal es que las causas se resuelvan a través de un mecanismo de descongestión diferente al juicio oral. Eso es lo que cuesta que comprenda el ciudadano de a pie, el no jurista.

En segundo lugar, muchas causas terminan anticipadamente porque son las propias víctimas las que desaparecen del proceso. Denuncian y, literalmente, desaparecen. También sucede que la evidencia que aportan es nula o inservible. Por ejemplo: “Me robaron el auto” y punto final. No se aporta con ningún antecedente relevante más, por lo que se genera un vacío de evidencia. Los fiscales investigan y, al no ser superhéroes ni santos, no pueden hacer otra cosa que archivar los antecedentes por falta de pruebas.

Por último, y esta es una crítica que hago a todo el sistema: Los fiscales y todos los funcionarios públicos del sistema operan bajo un complejo sistema de metas. Aquí creo que estamos mal, porque, al final del día, se está “administrando” justicia.